Publicidad y cerveza: los inicios

Las cerveceras se encuentran entre los anunciantes más importantes de la actualidad, con presencia en televisión, prensa escrita y patrocinios en diferentes deportes, pero esto no siempre ha sido así. Hubo un tiempo en el que pocos sabían quién producía la cerveza que estaban bebiendo.

Origen de la publicidad cervecera

Para conocer los orígenes de la publicidad cervecera tenemos que trasladarnos a las primeras civilizaciones.

Los antropólogos han descrito una práctica habitual en Sumeria que consistía en colgar una rama de algún arbusto en el exterior del edificio en el que se producía cerveza. El objetivo indicar que estaba disponible un nuevo lote y en muchos casos las encargadas de elaboración y promoción de la cerveza eran mujeres.


En la próspera localidad egipcia de Tebas los arqueólogos encontraron en un papiro el primer texto publicitario del que se tiene constancia:

“Habiendo huido el esclavo Shem de su patrono Hapu, el tejedor, éste invita a todos los buenos ciudadanos de Tebas a encontrarle. Es un hitita, de cinco pies de alto, de robusta complexión y ojos castaños. Se ofrece media pieza de oro a quien de información acerca de su paradero. A quien lo devuelva a la tienda de Hapu, el tejedor, donde se tejen las más hermosas telas al gusto de cada uno, se le entregará una pieza de oro”

La parte que dice “donde se tejen las más hermosas telas al gusto de cada uno”, está considerado el primer eslogan publicitario de la historia.

Elementos gráficos para distinguir las cervezas

Aunque en esta pieza datada en el 3.000 a. C., es un comerciante de tejidos el que describe la calidad de su género, con toda seguridad habría otros similares loando las excelencias de la cerveza. Precisamente en Egipto se conservan restos de envases destinados a ser rellenados con cerveza. En esos antiguos “g r o w l e r s ” pueden verse símbolos que se cree servían para identificar al propietario de los mismos.

Los investigadores sostienen que hace 4.000 años los productores comenzaron a “etiquetar” sus mercancías, lo hacían uniendo a ellas sellos de piedra o de arcilla con alguna imagen impresa que los representase.La costumbre de identificar los envases destinados al transporte de cerveza, y muy especialmente el lugar de producción y venta, se extendió por todo el planeta.

En sociedades en las que pocos sabían leer o escribir, la ilustraciones eran muy útiles. La localización de posadas y tabernas comenzó a hacerse con carteles de madera en los que se pintaba el elemento por el que eran conocidas, que generalmente se trataba de un accidente geográfico, un animal o un alimento. Al mismo tiempo, las familias dedicadas a alguna actividad muy concreta la adoptaron como apellido, marcando sus escasas propiedades con ese símbolo.

Esta forma de comunicación fue especialmente prolífica en las Islas Británicas y en Centroeuropa. En el primer caso, no hay duda de que esos primitivos carteles evolucionaron hasta la clásica cartelería que asociamos con los pubs.

La necesidad de distinguir unas cervezas de otras llegó cuando esta bebida salió de los hogares para convertirse en una actividad comercial en toda regla.

Los productores locales vieron como cervezas de otros lugares llegaban a sus pueblos e incluso en su misma aldea aparecían competidores. Inicialmente, la fórmula que encontraron para comunicar a la posible clientela las bondades de su producto fue mediante pregoneros o voceadores.

Para potenciar la distinción e identificar más claramente los barriles que enviaban a posadas y tabernas, los cerveceros usaron su propia iconografía. En este campo, es destacable el caso de la marca belga Stella Artois, en cuyo logotipo todavía puede verse un instrumento de viento. El uso del mismo remonta a 1366, año en el que se estableció la cervecería original, Den Hoorn de Lovaina, y es que “hoorn” significa cuerno. En esta zona de Europa, los dueños de las tabernas voceaban las cervezas y empleaban cuernos para atraer a los clientes.

La aparición de la imprenta acabaría con esos primeros publicistas.