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La historia real del Loro Ravachol y por qué sigue vivo en el carnaval

El Loro Ravachol fue un loro parlante que vivió en Pontevedra (1891-1913), conocido por su carisma, humor e irreverencia. Su figura se convirtió en símbolo de la ciudad y protagonista del Entierro del Loro Ravachol, una tradición del Carnaval de Pontevedra que aún se celebra. Existen monumentos, coplas y festividades vinculadas a su leyenda, convirtiéndolo en un emblema cultural del patrimonio gallego.

No fue un político ni un héroe oficial. Fue un loro. Pero también fue mucho más: una voz incómoda, un símbolo popular y el alma irreverente del Entroido pontevedrés. Y eso, en Galicia, tiene un valor enorme.

Como ocurre con muchas tradiciones gallegas, Ravachol no se entiende sin contexto, sin calle y sin memoria compartida. Si quieres empezar a entender cómo se vive la cultura aquí, basta con recorrer Galicia con curiosidad, como se explica en este recorrido por los pueblos marineros de Galicia, donde historia y vida cotidiana van siempre de la mano.

¿Qué es el Loro Ravachol y por qué sigue importando hoy?

Para quien llega de fuera, Ravachol puede parecer una anécdota simpática. Para quien es de aquí —o se siente como tal—, es parte del paisaje emocional de la ciudad.

Ravachol fue un loro parlante que vivió en Pontevedra entre finales del siglo XIX y principios del XX. No destacó solo por repetir palabras, sino por decirlas cuando no tocaba. Esa mezcla de humor, irreverencia y crítica conectó con algo muy gallego: la retranca como forma de entender el mundo.

Ese mismo espíritu se reconoce hoy en muchos espacios culturales del país, como el Museo do Pobo Galego, donde se explica cómo la cultura popular ha sido siempre una forma de resistencia y expresión colectiva.

El origen del nombre: de un anarquista francés a la botica de Pontevedra

El nombre de Ravachol no fue casual. Procede de François Claudius Koenigstein, un anarquista francés muy conocido en la prensa de la época. Bautizar así a un loro ya dice mucho del contexto y del sentido del humor de entonces.

El animal pertenecía a Perfecto Feijóo, farmacéutico, músico y figura clave de la vida cultural pontevedresa. Su botica no era solo un negocio: era un punto de encuentro donde se hablaba de política, música y actualidad.

En Galicia, los espacios pequeños siempre han tenido un gran peso cultural. Lo mismo ocurre en el territorio, donde lugares como los faros de Galicia se convierten en símbolos que van mucho más allá de su función práctica.

La historia real del loro Ravachol (1891–1913)

Ravachol llegó a Pontevedra alrededor de 1891. Pronto se hizo famoso por repetir frases completas, muchas veces subidas de tono o políticamente incómodas. Y lejos de molestar, eso generó simpatía.

El loro terminó siendo un altavoz involuntario de la crítica social. En una tierra donde el ingenio siempre ha sido una herramienta para sobrevivir, Ravachol encajó como anillo al dedo.

Cuando murió en 1913, la ciudad no lo olvidó. Hubo duelo, pero también humor. Porque aquí, incluso la muerte se mira de frente, como ocurre en muchas tradiciones ligadas al paisaje y al territorio, visibles en espacios como las Fragas do Eume, donde naturaleza e historia conviven sin artificios.

El entierro del Loro Ravachol: nacimiento de una tradición única

El primer entierro fue casi espontáneo, pero dejó huella. En 1985, Pontevedra recuperó el gesto y lo convirtió en el acto final del carnaval.

Desde entonces, el Entierro del Loro Ravachol sustituye al clásico entierro de la sardina. Aquí no se despide un pescado, sino un símbolo de libertad, sátira y palabra sin censura.

Esta manera de reinterpretar la tradición conecta con una Galicia que se reinventa sin perder sus raíces, como se refleja también en propuestas de turismo sostenible en Galicia, donde tradición y futuro avanzan juntos.

Ravachol hoy: estatua, memoria y cultura popular

Hoy, Ravachol sigue presente en la ciudad. Su estatua, cerca de la calle Michelena, es parada habitual para quien pasea por el centro histórico.

Ravachol aparece en coplas, ilustraciones y relatos orales. No es una figura congelada en el pasado, sino un símbolo que sigue vivo, como tantas aldeas y espacios que forman parte de la memoria colectiva gallega, incluso aquellas que hoy ya no están habitadas, como se recoge en este recorrido por las aldeas abandonadas de Galicia.

Ravachol, Galicia y su popularidad

La historia del Loro Ravachol explica muy bien cómo funciona la cultura gallega: desde abajo, desde lo cotidiano, desde lo compartido.

La identidad aquí no se construye solo con grandes gestas, sino con pequeños símbolos que todo el mundo reconoce. Es la misma lógica que guía muchas celebraciones y experiencias culturales que hoy se siguen viviendo con orgullo.

Si quieres conocer más sobre cómo se vive Galicia desde dentro, puedes empezar por visitar Mundo Estrella Galicia, un espacio donde cultura, territorio y cerveza se entienden como parte de una misma experiencia.

El Entroido, Ravachol y la celebración en la calle forman parte de una manera muy concreta de entender la vida. Aquí la cultura no se observa: se vive.

Hoy es posible acercarse a ese espíritu participando en experiencias que conectan historia, proceso y territorio, como una visita guiada con tiraje, donde se entiende la cerveza como parte del relato cultural gallego.

Para quienes buscan profundizar aún más, propuestas como el Tour 1906: una experiencia histórica permiten recorrer la memoria industrial y cultural desde dentro, con el mismo respeto por la tradición que representa Ravachol.